Archivo por meses 16/11/2022

PONENCIA DE JULIAN PALAZÓN

El pasado sábado se celebró la jornada de formación gratuita: «Enseñanza de la lectura basada en la evidencia: buenas prácticas en la prevención de la dislexia» de la mano de Julián Palazón, psicólogo, pedagogo y Doctor en Ciencias de la Educación. Profesor en la VIU (Universidad Internacional de Valencia) y miembro del equipo de intervención en dificultades de aprendizaje INDEA.

Dirigido a docentes (un 70 % de asistentes) y familias (30%), la convocatoria fue un éxito en cuanto a afluencia y participación. Una ponencia de alto nivel, gracias a la colaboración del CEIP FELIX RODRIGUEZ DE LA FUENTE de Coslada, a su director Pedro Cámara y a Rubén Barbera (Profesor Pin Pin Piticlín) nombrado ayer como mejor profesor de Educación Infantil de la Comunidad de Madrid y 3º a nivel nacional. Nuestro agradecimiento y felicitación a los dos.

Víctor Díaz, socio de Madrid con la Dislexia, entrevistado en la web del Colegio de Logopedas de Madrid

Víctor es un ejemplo de trabajo, fortaleza y resiliencia. Curso a curso ha conseguido llegar a la EvAU en la última convocatoria y acceder a la Universidad para estudiar Gestión Aeronáutica. Todo ello de la mano de su familia, de profesionales y de Madrid con la Dislexia. Estamos muy orgullosos de ti. Transcribimos la entrevista a continuación.

“La logopeda me enseñó muchas técnicas de estudio muy útiles, que ahora comparto con mis compañeros”

Entrevista a Víctor Díaz, estudiante de Gestión Aeronáutica.

La dislexia es un trastorno del aprendizaje que afecta a la lectura y la escritura, pero si se detecta a tiempo y se ayuda al niño con las técnicas de estudio y adaptaciones adecuadas, mejorará su rendimiento académico y también su proyecto de vida. Este año ha sido el primero en el que los alumnos con dislexia de la Comunidad de Madrid han contado con adaptaciones en la EvAU. Víctor Díaz ha sido uno de estos alumnos y queríamos conocer su historia. Cómo ha conseguido estudiar lo que deseaba, Gestión Aeronáutica, y cómo le está yendo ahora en la universidad.

¿Cuándo te detectaron la dislexia?

En primero de primaria, cuando se dieron cuenta de que yo no aprendía a leer como el resto de niños de mi clase.

¿Qué dificultades notabas?

Inicialmente, que tenía que hacer un sobre esfuerzo porque no entendía y tampoco veía compensado. Más adelante me di cuenta de más cosas, como de la falta de atención, o de que simplemente para mí los textos no tenían el significado que tenían para otra persona, por más que lo intentase.

En todo este tiempo, ¿has ido al logopeda u otros especialistas?

Fui a un logopeda de la seguridad social durante segundo de primaria. Luego dejaron de ofrecer ese servicio y me cambie a uno privado hasta primero de la ESO. El año pasado, con la  EvAU a la vuelta de la esquina, fui a un neurólogo para que me pusiese en tratamiento para el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

¿El logopeda te enseñó algunas herramientas que te pudieran facilitar el aprendizaje?

Muchísimas. De hecho, son herramientas que habitualmente comparto con mis compañeros y amigos porque, aunque ellos no tengan ninguna dificultad, nadie se ha parado a enseñarles buenas técnicas tanto de estudio como para afrontar y gestionar cuestiones como las malas notas o el agobio por tener muchos exámenes que estudiar a la vez.

Cuéntanos en qué consiste y cómo te ha ayudado la atención logopédica.

La persona que más me ayudó fue una logopeda que se llamaba Azucena. Estuvo conmigo unos tres años, y ella fue la que me dijo que, además de dislexia, tenía TDAH. Aparte de enseñarme las técnicas para aprender a leer o a escribir o a escribir sin faltas de ortografía, también me explicó qué me pasaba, por qué hacía las cosas así, por qué a mí sí y al resto no. Saber todo esto evita que crezcas pensando que el problema eres tú, cuando solo se trata de que eres distinto.

¿Qué supusieron para ti las adaptaciones en la EvAU?

Una tranquilidad total. Cuando lo anunciaron quedaba menos de un mes para examinarnos, y   estábamos mentalizados de que la íbamos a tener que hacer como todos los años. Y, por una vez, una pequeña confianza en el sistema se hace realidad. La verdad que fue muy tranquilizador, sobre todo lo de las faltas ortográficas.

¿En el instinto teníais adaptaciones?

Yo llevo con adaptaciones desde segundo de primaria: siempre he tenido un 35 % más de tiempo en los exámenes, facilidad para pedirle a un profesor los apuntes directamente, en vez de cogerlos en clase, y unos criterios especiales a la hora de la corrección ortográfica. Pero también es cierto que, pese a tener las mismas desde segundo de primaria, todos los años he tenido que insistir con algún profesor o incluso tener que hablar con jefatura y que le enseñen los informes.

¿Qué estás estudiando actualmente?

Gestión Aeronáutica en la Universidad Autónoma de Madrid.

¿Cómo te va? ¿Estás contento?

Bien. Es verdad que con el tema de la medicación me estoy encontrando algo más incómodo, ya que este tratamiento no se adapta del todo al ritmo de la universidad. Y mis técnicas de estudio son útiles, pero llevan mucho tiempo, y tengo que encontrar la forma de adaptarlas. Además, en los trabajos en grupo, se nota mucho la diferencia de técnicas que usamos mis compañeros y yo. Y, al principio, cuando no las conocían, se ponían muy nerviosos viéndome hacer los trabajos grupales.

¿En la universidad os hacen adaptaciones?

Técnicamente sí, pero el proceso de solicitud está siendo largo.

Cuéntanos algunos truquillos que te ayuden en el aprendizaje

No usar ni leer algo que tenga más de una frase seguida. Todo en esquemas, como mucho la primera vez que te lo lees del libro o de los apuntes pero, a partir de ahí, todo separado con flechas. Yo me doy cuenta que, en un texto con un párrafo normal, no soy capaz de diferenciar una frase de otra y mucho menos lo tipos de palabras y sus estructuras, con lo que me es más fácil manejar una estructura visual.

¿Cómo crees que podrían facilitaros las cosas a las personas con dislexia?

Por suerte, en la universidad, existe un modelo mucho más libre que en bachillerato, donde estas completamente obligado a ir a clase aún que no te genere ningún beneficio. Por ese lado, bien. Aún así, siguen insistiendo en cosas como que tienes que hacer tú los apuntes o mandan solo las presentaciones y si no las entendemos es cosa nuestra. Yo creo que saben que no cuesta nada mandarnos los apuntes. Además, en la universidad, hay multitud de páginas donde se comparten apuntes como «wholah», con lo que puedo imaginar que es una queja bastante generalizada.