Adulto con dislexia: Inés Narvaez

Adulto con dislexia: Inés Narvaez

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Como ya sabemos, las personas con dislexia pueden llegar lejos en todos los ámbitos. Además de famosos actores como Keira Knightley y Mark Ruffalo (Hulk), hay laureados con el Premio Nobel como Carol Greider y Jacques Dubochet. Los Reyes de España también han reconocido con el premio Princesa de Asturias a Luz Rello y Richard Ford, también con dislexia.

Estamos rodeados de personas con dislexia que dejan una huella extraordinaria.  Hace unos meses entrevistamos a Antonio Palacios, químico y disléxico, un testimonio impresionante.
Hoy os traemos una entrevista con Inés Narváez, una joven artista que se dedica a las artes escénicas. Aquí nos cuenta su experiencia de vivir con la dislexia y nos da otro ejemplo más de determinación y superación.

¡Muchísimas gracias Inés!

¿Cuándo y cómo te diste cuenta que tenías dislexia?

Me di cuenta en el cole. Realmente, la palabra dislexia no llega a mi casa hasta que yo estoy en octavo más o menos, cuando un profesor se lo dice a mi madre. Hasta entonces a mí me someten a trescientos mil tests psicológicos que nadie entiende, pero mi inteligencia era más alta que la media. No aprendo a leer bien, mi madre echa horas como una santa conmigo, con una paciencia… pero claro,yo tampoco leía porque no quería, se me apelotonaba todo en la cabeza y aquello fue un horror. De hecho desarrollé una técnica depuradísima de hacerme pis en la cola de leer, del miedo de que me daban los gritos. Así que, octavo de EGB, 12 años… ya había repetido, había fracasado escolarmente, por lo cual nunca tuve un apoyo específico por ser disléxica.

¿Cómo fue tu experiencia en el colegio?

Complicada, pero supervivencia al final. No lo cambio. Gente maravillosa, amigos maravillosos, grandes dosis de frustración porque no entendía un montón de cosas. Fracaso: yo tenía la palabra fracaso encima de la cabeza, pero también me di cuenta de que si a mí me contaban las cosas y no las tenía que leer, si hacían dibujos, lo entendía muy bien con lo cual empecé a encontrar formas y maneras de hacer las cosas de distinta forma. Tenía, y tengo una alta comprensión de lo que leo, lo que es una paradoja. Cuando llego a leer, entiendo muy bien lo que leo y tengo mucha capacidad de deducción. Con todo esto la gente decidió que no quería estudiar. Asi fue.

¿Cuáles fueron las dificultades y/o ventajas debidas a la dislexia? 

Dificultades, muchas. Salir de la norma siempre es una dificultad. Gestionar la frustración es algo que todavía me cuesta. ¿Por qué ellos sí y yo no? Llegaba a los mismos sitios por otro lado, claramente mi desarrollo cognitivo iba por otro camino, ni mejor ni peor, diferente. Además hay que sumar la lateralidad cruzada, con la cual hasta espacialmente me sitúo “rarunamente” para la gente. Pero bueno, me he buscado bastante bien las mañas para hacer lo que al final quiero, que es en lo que estoy, la danza contemporánea y el teatro. El teatro me sigue constando más por el texto. Es algo que me gusta un mucho y me tienta, pero le tengo mucho respeto. Cada vez que alguien me presenta un texto… todavía sigo reacia. El cuerpo me está dando la posibilidad de expresarme. Además soy una disléxica que escribe mucho desde el cole, donde aprendía a escribir a mi manera. Cuando alguien lo leía, decía “no tiene mucho sentido”.

¿Y estas dificultades/ventajas seguían después del colegio? ¿Fuiste a  la universidad?

No voy a la universidad. Yo estudio hasta donde puedo y cuando ya no tengo más obligación, decido estudiar lo que siempre he querido y en el camino se me cruza la danza. Entro en el conservatorio y ahí sigue el aprendizaje: la derecha y la izquierda, espacialmente mi cuerpo aprende mucho más rápido de una manera que de otra; la gente tiene que hacer un ejercicio a lo mejor cuatro veces y yo trece; en clases de música me resulta muy difícil poder seguir un pentagrama, porque leer música es también leer. Cuando leo música y genero ritmos con varios miembros del cuerpo, por ejemplo, manos disociadas, pies disociados, ahí tengo grandes problemas. Han sido 6 ó 7 años de muchísimo trabajo psicomotriz sobre todo, que ya había trabajado en el cole con la gimnasia rítmica. Siempre he encontrado un refugio en el cuerpo, en moverme, contar desde el.

En el texto sigo encontrando muchos escollos. Cada vez que tengo que trabajar con uno, por pequeño que sea, tardo. Las primeras lecturas de guión son difíciles, pero me encuentro con un entorno bastante tranquilo donde me dan tiempos y respetan mucho la individualidad.

¿Crees que la dislexia te ha ayudado en tu vida laboral?

Creo que la dislexia me ayuda igual que me ayuda mi pelo, lo siento totalmente intrínseco en mí, es mío y claro que me ayuda porque yo pienso de una manera que me está encaminando a tomar decisiones , a hacer cosas y a aprender de mi forma , a expresar de un modo, y todo eso está repercutiendo para que avance. La dislexia me ayuda porque forma parte de mí. A estas alturas no lo veo un hándicap. Sí que hay ciertas cosas a las que me da mucho miedo enfrentarme todavía y necesito tiempo de preparación como dar una clase. Creo que les debo mucho a la gente que está aprendiendo y quiero hacerlo muy correctamente, y no errar, que no sientan que dudo, que no sientan que voy a la derecha cuando quiero irme a la izquierda.

¿Ves diferencias entre el sistema educativo de cuando estudiaste y el sistema de ahora? ¿Hay diferencias positivas con respecto a la dislexia?

Creo que sí. Enseguida se les encamina, se les da refuerzo, ya no es un estigma. Hay mucha más ayuda. También creo que a veces hay mucha confusión cuando disfrazan de dislexia lo que quizas sea maduración más lenta.

¿Cómo has podido compensar la dislexia? ¿Tuviste ayuda? ¿Había una persona en especial?

No, no tuve ayuda. Mi madre estaba muy pendiente y yo compensaba con ingenio. No había personas que me ayudaran a ello, la verdad. Primero porque se tardó mucho en saber qué era, y cuando ya se supo que tenía dislexia, ya estaba muy lejos de poder llegar a solventar de base. Me he tenido que buscar la vida para llegar a los sitios donde quería llegar con un aprendizaje espectacular que no cambio.

¿Tienes algún consejo para las personas con dislexia o para los padres de niños con dislexia?

Que no se agobien, que tengan paciencia, tranquilidad y que escuchen mucho su cuerpo y su cabeza, que vayan encontrando las maneras de hacer de cada uno y que no se estandaricen las formas de tratar la dislexia.

Los protocolos funcionan muy bien, pero también hay que ver las fortalezas de cada niño o cada persona, buscar su camino para aprender. En mi caso, el desbloqueo del cuerpo, el organizar mi vida a través de la danza y el ordenarme han hecho que mejore mi lectura y muchas capacidades. Hay que evitar lo global: la dislexia es así. Tantas formas de dislexia como niños que la tienen.

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