La finalidad de la Educación Primaria

leyes
LOMCE: Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa.

BOE núm. 295, de 10 de diciembre de 2013

 

Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero, por el que se establece el currículo básico de la Educación Primaria.

BOE núm. 52,  de 1 de marzo de 2014.

 

El Real Decreto 126/2014 señala en el Artículo 6 los principios generales.

“La finalidad de la Educación Primaria es facilitar a los alumnos y alumnas los aprendizajes de la expresión y comprensión oral, la lectura, la escritura, el cálculo, la adquisición de nociones básicas de la cultura, y el hábito de convivencia así como los de estudio y trabajo, el sentido artístico, la creatividad y la afectividad, con el fin de garantizar una formación integral que contribuya al pleno desarrollo de la personalidad de los alumnos y alumnas y de prepararlos para cursar con aprovechamiento la Educación Secundaria Obligatoria”.

En el Artículo 9 del Real Decreto 126/2014 hace referencia al proceso de aprendizaje y atención individualizada.

“1. En esta etapa se pondrá especial énfasis en la atención a la diversidad del alumnado, en la atención individualizada, en la prevención de las dificultades de aprendizaje y en la puesta en práctica de mecanismos de refuerzo tan pronto como se detecten estas dificultades.

2. A fin de fomentar el hábito de la lectura se dedicará un tiempo diario a la misma.

3. Se prestará especial atención durante la etapa a la atención personalizada de los alumnos y alumnas, a la realización de diagnósticos precoces y al establecimiento de mecanismos de refuerzo para lograr el éxito escolar.

4. La acción tutorial orientará el proceso educativo individual y colectivo del alumnado. El profesor tutor coordinará la intervención educativa del conjunto del profesorado del alumnado al que tutoriza de acuerdo con lo que establezca la Administración educativa correspondiente, y mantendrá una relación permanente con la familia, a fin de facilitar el ejercicio de los derechos reconocidos en el artículo 4.1.d) y g) de la Ley Orgánica 8/1985, de 3 de julio, reguladora del Derecho a la educación.

5. La intervención educativa debe contemplar como principio la diversidad del alumnado, entendiendo que de este modo se garantiza el desarrollo de todos ellos a la vez que una atención personalizada en función de las necesidades de cada uno.

6. Los mecanismos de refuerzo que deberán ponerse en práctica tan pronto como se detecten dificultades de aprendizaje podrán ser tanto organizativos como curriculares.

Entre estas medidas podrán considerarse el apoyo en el grupo ordinario, los agrupamientos flexibles o las adaptaciones del currículo.

La acción educativa en esta etapa procurará la integración de las distintas experiencias y aprendizajes del alumnado y se adaptará a sus ritmos de trabajo.

 

A pesar de la intencionalidad de la norma, la nueva organización de la Educación Primaria se basa en la potenciación del aprendizaje por competencias, y aunque se menciona el uso de planteamientos metodológicos innovadores, de detección precoz de las dificultades de aprendizaje, de la enseñanza individualizada, lo cierto es que no contempla las necesidades de aquellos que no tienen habilidades en la lectoescritura por padecer dislexia, disgrafia, discalculia, siendo esta etapa educativa incluida la etapa de ESO, la que más evidencia esa falta de habilidades por tratarse de la etapa en la que se produce la detección de esta dificultad del aprendizaje y da comienzo su tratamiento rehabilitador.

Y es en esta etapa educativa, prolongándose hasta la ESO, donde todavía se encuentran los chicos/as inmersos en el tratamiento logopédico, donde aparecen las primeras trabas del nuevo sistema educativo consistentes en esas pruebas de 3º y 6º de primaria en la que los que padecen la dislexia, disgrafia, discalculia, no han adquirido de manera completa esa habilidad de la lecto escritura, por ello es necesario a todas luces que se realicen unas pruebas acordes con esas situaciones. Una vez acreditado que el menor padece de diselxia, disgrafia o discalculia, las pruebas a las que se deben someter deben estar debidamente adaptadas a la situación, no pudiendo ser nunca las pruebas generales que realizan los alumnos sin ninguna dificultad.

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