Tag Archive Madrid con la Dislexia

¡Un éxito de reunión!

ReunionFeb

¡Un éxito ayer la reunión de Madrid con la Dislexia!

Muchas gracias a todos los que acudisteis a la cita.

Comenzamos una nueva etapa, ¡en la que todos sois bienvenidos!

Se estima que un 20% de la población tiene dislexia

Publicado originalmente en  LaInformación.com

Uno de cada cinco españoles tiene dislexia

María Sanz Pastor es la presidenta de la Asociación Madrid con la Dislexia, porque nadie mejor que ella para conocer y defender los derechos de las personas que viven con este problema, ya que tiene seis hijos disléxicos.
Son parte de ese 20% de la población que los expertos estiman que viven con dislexia, que es una dificultad específica en el aprendizaje, pero no una enfermedad ni una malformación, explica a Servimedia Sanz Pastor, que estos días ha participado en las Jornadas de la Dislexia, celebradas en la capital de España y organizadas por la Asociación Española de Dislexia y Familia (Disfam).
Y es que, como Sanz Pastor reconoce, no es fácil decir qué es la dislexia, que, por otra parte, no conoce ni la escuela ni la sociedad en general. A sus hijos les explica que tienen un programa en su ordenador, que es su cabeza, distinto al del resto, «pero no por ello peor, solo distinto». «Es como Windows o Apple, los dos son buenísimos y funcionan igual, pero son distintos», ejemplariza.
Es más, asegura esta experta, «muchos disléxicos son de altas capacidades con una inteligencia muy superior a la de sus compañeros en el aula, aunque desgraciadamente sus resultados académicos no lo demuestren»
Y es que, afirma esta madre de seis pequeños con dislexia, los daños colaterales que tiene un disléxico por ser distinto al resto son «brutales». «Nos encontramos con una etiqueta constante de vago, perezoso, tonto, incapaz, inmaduro, no se esfuerza y un larguísimo etcétera que conlleva unos problemas emocionales, de autoestima y de tristeza enormes».
Pero si difícil lo tienen los chavales, no es menos complicada la tarea para sus padres, que ven cómo «no han aprendido nada en el colegio» y en casa les tienen que volver a explicar todo, que les evalúan sin tener en cuenta sus dificultades ni su esfuerzo, que tienen que ir a terapia durante muchos años y que después de hacer «ese enorme esfuerzo», llega el examen y lo suspenden, porque no está adaptado a su forma de comprender las cosas.
«Los niños disléxicos saben que lo saben, sienten que son iguales que sus compañeros, pero se frustran diariamente al no poder reflejar al mundo que saben y que son igual de capaces que el resto», dice esta madre.
«Cuando un niño suspende, fracasa una y otra vez, de manera sistemática, su código interno va a ser constantemente un yo no puedo, un yo no valgo. Un año tras otro se convierte en un drama para el que no todo el mundo es capaz de encontrar la salida», añade.
Y es que, a juicio de Sanz Pastor, la escuela no está preparada para educar a un alumno con dislexia, pese a que no precisa para ello de grandes recursos económicos.
Tampoco lo están, a su parecer, los ciudadanos en general, que cuando se les pregunta por la dislexia no suelen ir más allá de decir que es un problema que consiste en «confundir algunas letras».
Por este motivo, son necesarias campañas de concienciación y un desarrollo normativo que legisle y ampare al colectivo, que vive en «un limbo jurídico».
MARCO LEGISLATIVO
Lo primero es conseguir un marco normativo «que nos ampare y donde estemos reconocidos», sostiene la presidenta de Madrid con la Dislexia, que aboga también por que ese marco se traslade de forma automática al nivel autonómico.
Porque, recuerda, se estima que un 20% de la población tiene dislexia, aunque buena parte de ella lo desconozca, como le ocurrió a su marido, que fue uno de los tantos adultos que supo que era disléxico cuando le dieron el diagnóstico de sus hijos.
Sí, dice María Sanz Pastor, la dislexia se hereda a veces, aunque se desconoce el componente genético que interviene en el proceso, desconocido, repite, y complicado de afrontar.

(SERVIMEDIA)

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Carta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

 

Me encantaría pediros tantas y tantas cosas que no me caben en la carta. He decidido pediros lo más importante para mi. Como ya habréis visto soy disléxico y me cuesta mucho leer. He pensado que si trajerais lo que os pido mi vida sería mucho más sencilla, sería mucho más feliz y encima tendría más tiempo para jugar.

Me gustaría que mi profesora me entendiese y me tratase con mucho cariño en el aula. No sé porqué pero me hace sentir tonto y yo sé que no lo soy. Que me pusiese en primera fila y en un sitio donde no me sea fácil desconcentrarme. Me gustaría que me diese más tiempo en los exámenes, seguro que podría acabarlos como el resto de mis compañeros. Si no tuviese en cuenta la ortografía en los exámenes me ayudaría mucho, sobre todo en los dictados, ¿le podríais enseñar los dictados especiales para niños con dislexia como yo? Seguro que no los conoce. Hay veces que cuando leo las preguntas no las entiendo, pero si me las leen en alto, de manera disimulada y me las explican soy capaz de contestar a todas. Vosotros que sois Magos sabéis que estudio mucho y que mis notas casi nunca reflejan mi esfuerzo. Me es mucho más fácil leer en letra grande y no sé qué pasa pero nunca la utilizan los profesores en el colegio. ¿Les podéis enseñar a aumentar el tamaño de la fuente? Me encantaría que utilizasen distintas formas para explicar las cosas, yo no siempre las entiendo como los demás. Pero os repito no soy tonto, pero a veces me pierdo. Me encantaría que en los exámenes me pusiesen hojas en blanco para poder ir apuntando las cosas. Vosotros que sois tan mayores, consideráis que es importante saberse tantas subordinadas y tanta sintaxis. De verdad no soy capaz de hacerlas, ¿me podríais ayudar?

Me gustaría sentirme bien como el resto de mis amigos y  que viesen que soy inteligente, divertido y muy creativoPero me cuesta tanto estar todo el día en el colegio, me cuesta todo tanto que me desespero.

Ah! Por cierto me dice mi madre que os pida una ley para que todo el mundo me pueda ayudar. Mi hermano mayor me dice que este año se examina de la PAU y que le tengan en cuenta su dislexia. Que lo pongan en un aula aparte. Os pido por todos los niños que son como yo,  que les ayudéis como a mi.

Espero poder pediros el año que viene muchas más cosas como el ordenador, los coches, los legos y todo el catálogo de juguetes. 

 

Un abrazo muy fuerte de vuestro gran amigo,

Un niño disléxico que tanto os quiere.

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¡Bienvenidos!

Bienvenidos a la Asociación Madrid con la Dislexia.

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