En el cerebro de un disléxico

En el cerebro de un disléxico

Artículo apareció originalmente en El Pais 5 DIC 2013 

Una investigación demuestra que los afectados por el trastorno tienen menos conectados los módulos lingüísticos de la mente

El hallazgo cambia la forma de entender y abordar la patología

 5 DIC 2013 – 19:18 CET14
Recreación con modelos de un momento de trabajo con un niño disléxico. / GETTY

La dislexia es cualquier cosa menos un trastorno raro: se estima que afecta al 10% de la población, o 700 millones de personas en el mundo. Décadas de investigaciones psicológicas han localizado el problema en las representaciones fonéticas del cerebro, que estarían distorsionadas en los disléxicos. Un estudio de imagen cerebral con 22 voluntarios sin este trastorno y 23 disléxicos demuestra ahora que las representaciones fonéticas en el cerebro están completamente intactas, y que la verdadera razón de la dislexia es un déficit en su conexión con las otras 13 áreas cerebrales implicadas en el procesamiento de alto nivel del lenguaje. Las terapias del futuro deberán basarse, proponen los autores, en mejorar esa conectividad.

Décadas de estudios culpaban a las representaciones fonéticas

La dislexia consiste en una dificultad para aprender a leer con fluidez y comprendiendo bien el texto, pese a que los afectados tienen una inteligencia no verbal normal, o a menudo alta. La disfunción no es específica de la lectura, porque el disléxico suele encontrar la misma dificultad para procesar el lenguaje hablado, y para pronunciarlo. Los psicólogos han localizado el problema en el cartógrafo cerebral que se ocupa de clasificar el magma sonoro del mundo real como un mapa de solo unas decenas de fonemas, las unidades básicas de cualquier lenguaje humano.

Radiografía de la dislexia

  • La dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura, de carácter persistente y específico, que se da en niños que no presentan ningún impedimento físico, psíquico ni sociocultural.
  • Es la causa más común de las dificultades de leer, escribir y deletrear.
  • Unos 700 millones de personas, el 10% de la población, son disléxicas.
  • Uno de cada cinco estudiantes tiene dificultades para el aprendizaje.
  • Menos de un tercio de los niños con problemas de lectura reciben tratamiento específico en las escuelas.
  • Afecta a un mayor número de hombres que de mujeres.
  • La dislexia tiene un fuerte componente hereditario.
  • Los disléxicos ven afectada su coordinación motora, el cálculo mental, la concentración y la organización personal.
  • Es habitual que presenten hiperactividad, dispraxia o déficit de atención asociados al trastorno.
  • Un estudio de 2012 apuntaba a que los nacidos en otoño que comienzan el colegio a una menor edad presentan un mayor índice de afectación.
  • Idiomas como el español, con una fonética más regular, dificultan la detección de la dislexia. En inglés, por ejemplo, donde a una letra le corresponden varios sonidos, el diagnóstico es más precoz.

Las letras del lenguaje escrito son intentos humanos de mapear los fonemas como símbolos, más o menos acertados en según qué lengua. Pero mientras que la facultad del habla está en los genes —es uno de los grandes patrimonios genéticos comunes a toda la humanidad—, la escritura es una invención con solo unos milenios de historia.

Los fonemas están en los genes, y las letras están en la cultura. Pero la dificultad de leer del disléxico no tiene que ver con la visión de las letras, sino con los fonemas que las letras significan. De ahí que una dificultad de lectura tenga un fuerte componente genético. La dislexia tiende a agruparse en familias, y es el triple de común en hombres que en mujeres.

El neurocientífico Bart Boets y sus colegas de la Universidad Católica de Lovaina, el University College de Londres, la Universidad de Oxford y elETH de Zúrich han utilizado las técnicas más avanzadas para examinar el cerebro en acción de una muestra notable (45 personas) de voluntarios disléxicos y normales (entiéndase normales en el sentido de que representan al 90% de la población mundial). Ello incluye la resonancia magnética funcional, que cartografía (o ilumina) las zonas del cerebro activas mientras el paciente hace tareas de lectura y demás, y las modernas técnicas de computación que permiten detectar la conectividad entre unas zonas y otras: tanto las conexiones estructurales, o estables, como las funcionales que dependen de la tarea. Presentan sus resultados en Science.

La dislexia afecta al 10% de la población, unos 700 millones de personas

Estas técnicas de alta resolución biológica les han permitido ver lo que pasa en las partes relevantes del cerebro mientras los disléxicos y los controles procesan el lenguaje. Como casi toda facultad mental, la representación de los fonemas ocupa un lugar concreto e identificable en el córtex cerebral: por una vez donde cabría esperar, cerca de las orejas, y llamado córtex auditivo primario y secundario. La actividad cerebral allí se ha revelado tan robusta y precisa en los disléxicos como en los controles. Hasta aquí la resonancia magnética funcional.

Pero los mapas de conectividad han revelado una diferencia consistente entre los dos grupos de voluntarios. Los mapas de fonemas (el córtex auditivo primario y secundario) se conectan normalmente con fuerza a las áreas lingüísticas de alto nivel, situadas en otra estructura distinta, el giro frontal inferior, cerca de la sien. Aquí se cuecen los análisis sintácticos y las asignaciones semánticas que se estudian en la escuela, y que son las que dan sentido al lenguaje. Es la conexión del córtex auditivo con estos procesadores de alto nivel la que está debilitada en las personas disléxicas.

Los afectados tienen problemas para aprender a leer y para hablar

No todos los neurocientíficos están convencidos, sin embargo, de que la dislexia sea por completo independiente de la representación fonética, o habilidad para distinguir claramente un fonema de otro. El neurólogo Michael Merzenich, de la Universidad de California en San Francisco, señala en la revista Science que “décadas de trabajo muy extenso y convincente” han mostrado que las personas con dislexia distinguen las representaciones fonéticas con menos fidelidad de lo normal. Merzenich y otros científicos no relacionados con el estudio consideran que las distinciones fonéticas utilizadas en la investigación de Lovaina no son lo bastante finas.

Pero otros expertos sí parecen más impresionados por el nuevo trabajo, como el científico cognitivo Franck Ramus, de la École Normale Supérieure de París: “Es el estudio más concluyente que he visto en el campo en los últimos cinco años; los resultados, de ser ciertos, modifican nuestro entendimiento de la dislexia de manera notable”. Ramus ve implicaciones para los programas de entrenamiento auditivo que se usan actualmente contra la dislexia.

Algunos científicos cuestionan las conclusiones del trabajo

“En las sociedades alfabetizadas actuales”, dice Boets, el primer autor del estudio, “las dificultades para leer y escribir no solo afectan a la educación y el desarrollo cognitivo, sino que también tienen un gran impacto en el bienestar socio-emocional, las oportunidades de trabajo y otros aspectos”.

El neurocientífico de Lovaina explica que, en la mayoría de las lenguas, el sistema de escritura es alfabético, o una correspondencia entre las unidades básicas del habla (los fonemas) y los símbolos visuales (letras o grafemas). La mayoría de los niños pueden así aprender a leer y escribir estudiando las reglas de correspondencia entre fonemas y grafemas. “Pero este proceso requiere cierto entendimiento de la estructura sonora, o fonológica, del lenguaje, y aquí es donde reside la dificultad de los disléxicos”, concluye Boets.

Tags, , , , , , , , , ,

¿Tal vez tu hijo es disléxico y nadie lo sabe?

Este artículo apareció en diario El Pais en 2008, pero sigue teniendo relevancia. Aquí lo republicamos entero

 

¿Tal vez tu hijo es disléxico y nadie lo sabe?

El trastorno es casi clandestino en muchos colegios – La dislexia puede alcanzar a casi el 10% de la población y está plenamente diagnosticada en EE UU y Reino Unido

  • Por qué en China hay menos disléxicos
  • Cómo se diagnostica

MARUXA RUIZ DEL ÁRBOL 13 MAR 2008

Si Bill Gates hubiera estado escolarizado en España el mundo tal vez no conocería Windows. Es disléxico. Y mientras el sistema escolar de EE UU detecta y cuida de manera precoz al 10% de personas que, de forma leve o severa padecen este trastorno, en España los profesores no reciben formación específica para aprender a guiarse frente a un alumno que no consigue plasmar en nuestro alfabeto las ideas, a lo mejor brillantes, que bullen en su cabeza.

El Brot de Barcelona es el único colegio especializado en dislexia de España

Einstein y Pablo Picasso fueron disléxicos. También Boris Izaguirre

Daniel Ottman pasó por tres depresiones antes de saber, a los 17, que era disléxico

En la Universidad de Oxford, 500 disléxicos reciben becas y ayudas

Las asociaciones, jóvenes y con escasa ayuda, dan la voz de alarma. Reconocen que la Ley Orgánica de Educación (LOE) fue la primera ley que, en 2006, desveló en un papel oficial la existencia de este mal silencioso. A pesar del avance, en el día a día de unos centros educativos gestionados por las comunidades autónomas, miles de niños no encuentran el apoyo necesario para adaptar el caos creativo de su cabeza a la rigidez de los planes escolares que están obligados a seguir. Sumidos en la clandestinidad de su enfermedad son fácil pasto del fracaso escolar y se les hace pasar por vagos e ignorantes.

No hay estudios fiables en España sobre el número de personas que padecen este trastorno de aprendizaje. La Federación Española de Disléxicos (FEDIS) basa sus cifras las de la Unión Europea, que estima en 38 millones los ciudadanos del Viejo Continente que sufren esta patología. Proyectando el cálculo, entre un 10% y un 15% de los españoles padecería en algún grado esta disfunción. Pero María Pàrraga, directora de la fundación que regenta el único colegio para disléxicos que hay en España, El Brot de Barcelona, hace una estimación distinta, calcula que el 3% de los fracasados escolares son disléxicos. La necesidad de recurrir a la cuenta de la vieja para hacer esta estimación es una buena prueba de la invisibilidad de los disléxicos en las aulas. «En todo caso son más de los que los colegios aciertan a reconocer» afirma el presidente de FEDIS, Iñaki Muñoz.

La logopeda Maribel Martín, del estudio Eduvoz, explica en lenguaje técnico las claves de la disfunción. La dislexia es «un trastorno neuronal en la lecto-escritura que dificulta en distintos grados la capacidad para distinguir y memorizar las letras o grupos de letras, el ritmo y orden de su colocación para formar las palabras y produce una mala estructuración de las frases, lo que afecta tanto a la lectura como a la escritura. Los disléxicos tienen dificultades para aprender a leer y a escribir, pero no padecen retraso mental ni carencias del entorno socioeducativo».

En el mundo de un disléxico, esta perorata científica se siente de otra manera: en la cabeza una mancha de color sangre y en la mano un lápiz inmóvil, incapaz de asociar el carmín con las letras R-O-J-O. Sucedió hace años, en la cabeza y en la mano de Alair, una niña que quiso escribir la dirección de su amiga María Rojo y no pudo. Fue sólo una anécdota más, un nuevo paso del torpe baile de imágenes, números y letras en el que vive. Para ella rojo (el color), rojo (el sonido) y rojo (la unión de letras y sílabas que describen en castellano la mancha bermellón que distingue en su cabeza), son conceptos separados. Le cuesta establecer la relación entre lo que ve, lo que pronuncia y lo que escribe. A veces no consigue asociarlos porque, aunque comprenda perfectamente el concepto, es incapaz de descifrar el lenguaje escrito. El mundo está codificado en un lenguaje que ella no puede entender.

Pàrraga dice que el mayor lastre de esta disfunción es su naturaleza introspectiva y silenciosa. «El disléxico no es un alumno espectacular. Tiene buen cociente intelectual y muchos son capaces de buscar recursos para salir adelante«. Su discapacidad se esconde incluso a los ojos de quien la sufre porque la percepción de las cosas siempre ha sido igual. Para ellos es lo normal, el desorden de siempre. Ven las letras del revés, se les apelotonan ante la vista como una tormenta alfabética. Se concentran, pero no entienden. Se aburren, desconectan, se despistan, les regañan, se concentran, no entienden, se despistan, les regañan, no entienden…

Muchos personajes célebres han sido y son disléxicos: el que fue el primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill, el pintor Pablo Picasso o Boris Izaguirre, el presentador de televisión que el año pasado quedó finalista al Premio Planeta…del mismísimo Albert Einstein sus profesores decían que «era lento mentalmente, poco sociable y divagaba constantemente en sus estúpidos sueños», según relató su hijo Hans Albert Einstein en una entrevista. Pero en la evolución de la vida del común de los disléxicos, la frontera entre el éxito y el fracaso es demasiado estrecha. Daniel Ottaman es Canario. Tiene 19 años, estudia biología y hace sólo tres le diagnosticaron dislexia. Aquella jornada fue la primera que oyó la palabra que daba una explicación a su calvario. «Había pasado por tres depresiones y por varios ataques de ansiedad y ese día entendí que todo lo que me sucedía tenía una explicación y que no era tonto», comenta.

María Pàrraga, afirma que los países anglosajones son un paraíso para las personas que sufren esta disfunción y un ejemplo para el resto. «Allí su tratamiento está normalizado hasta tal punto que los contenidos de las clases no sólo se guardan en libros sino también en soportes interactivos donde el conocimiento está explicado en clave de imagen«. Tanto en Reino Unido como en EE UU la dislexia es considerada una discapacidad por lo que quienes la sufren tienen derecho a becas y ayudas. En la Universidad de Oxford, por ejemplo, hay 20.000 estudiantes. De ellos 1.020 son discapacitados, el 48% disléxicos. En cambio, en la Universidad Autónoma de Madrid tan sólo 115 de sus 28.000 estudiantes están registrados como minusválidos. Ninguno es disléxico porque en España no se contempla como discapacidad.

Igual que en las aulas, los disléxicos han sufrido las consecuencias de la clandestinidad de su dolencia en el marco legal español. La LOE reconoció por primera vez en 2006 la existencia de esta enfermedad silenciosa bajo el nombre de «Alumnado con necesidades educativas específicas». Las necesidades educativas especiales (niños discapacitados o con problemas de conducta) ya estaban recogidas en la anterior ley, la LOGSE.

Pero, según la FEDIS, los beneficios del reconocimiento no han llegado mucho más allá del papel. Uno de los redactores de la LOE, Juan López, subdirector general de Ordenación Académica del Ministerio Educación, defiende que la incorporación de la dislexia al ordenamiento ha sido un gran avance, aunque es consciente de que, desde 2006, no ha habido tiempo para recoger sus beneficios.

López remite a los artículos 71 y 72 donde se exige a las comunidades autónomas que dispongan de los medios y recursos necesarios «para que todo el alumnado alcance el máximo desarrollo personal, intelectual, social y emocional». La responsabilidad de su aplicación está transferida a las comunidades, pero, «en caso de que no se esté cumpliendo, los ciudadanos pueden poner una denuncia. Por ahora no hemos recibido ninguna».

A partir de la aprobación de la ley se ha establecido un sistema de detección distinto en primaria y en secundaria. Mientras en secundaria es obligatorio que haya un equipo de tres orientadores en cada centro, en primaria (el periodo donde se debería de detectar la dislexia) los llamados servicios de atención temprana, trabajan fuera del colegio. Visitan periódicamente «los 12 ó 13 centros de cada distrito». «Detectan los niños con necesidades especiales o específicas y, dependiendo sus características, la plantilla de profesores se refuerza con psicólogos, fisioterapeutas o logopedas».

Las islas son las autonomías pioneras en desarrollar los artículos 71 y 72. Baleares introdujo hace cuatro años, la Selectividad para disléxicos. Los alumnos tienen más tiempo para la prueba, los profesores leen las preguntas al alumno y en la corrección no cuentan la ortografía. De los 3.438 alumnos que se examinaron en 2007, ocho solicitaron esta prueba especial.

En Canarias, el 30 de enero se aprobó una resolución que exige este mismo tratamiento tanto en los exámenes de primaria como en los de secundaria. Además, pusieron en marcha hace un año cursos de formación en dislexia para cuarenta profesores en Las Palmas y otros tantos en Tenerife.

Dentro de la Península no existen normativas específicas. Desde la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid reconocen que no existe ninguna titulación que especialice al profesorado, pero matizan que 425 especialistas en educación y lenguaje trabajan en colegios públicos de la capital. En el País Vasco se está formando una comisión técnica para dar respuesta a la dislexia y a la disgrafía. La formarán representantes de la universidad, el departamento de Educación del Gobierno Vasco, la asociación de disléxicos Dislebi y miembros del Berritzegune, un órgano de asesores educativos.

El secretario general de la Federación de Enseñanza de CC OO, José Campo, manifiesta que, además, «es fundamental reducir el ratio alumno/profesor en las escuelas para garantizar la atención personalizada de este alumnado». En una clase donde hay un profesor y 30 alumnos «es difícil que el docente detecte y atienda los casos especiales».

Encarna Peyús, experta en dislexia del colegio Montserrat en el barrio de Orcasitas de Madrid, afirma que encontrar un colegio preparado para diagnosticar la disfunción es cuestión de suerte. «Si afirmamos que es crítico que el niño sea diagnosticado precozmente para poder ser tratado, su futuro queda supeditado a que la fortuna le permita ingresar en un colegio que disponga especialistas». Si no le toca esta lotería, sólo la sensibilidad y el dinero de sus padres pueden salvarle de un fracaso seguro.

Respecto al método a utilizar, Irene Herranz afirma que, «todos los niños disléxicos necesitan aprender a leer, pero cada uno a su ritmo, no hay que machacar más su debilidad sino enseñarles caminos alternativos para llegar al mismo sitio. Lo que necesitan es experimentar y manipular su entorno». Su inteligencia les aparta de los planes de educación especial, hace su problema invisible a los ojos de sus profesores y su incapacidad para leer en un sistema que se sostiene en la lectura les frustra y les margina. El silencio de la dislexia no perdona.

Por qué en China hay menos disléxicos

No es casualidad que en China el número de disléxicos sea mucho menor que en España. Muchos de sus ideogramas son fáciles de entender con un poco de intuición. Expresan imágenes y no letras, formas inventadas y vacías de contenido por sí mismas como nuestro alfabeto.

Cuando un niño chino ve (ideograma, ver PDF) es capaz de interpretar «hombre» si cualquier adulto le ha explicado antes que ese signo es la simplificación del dibujo de una persona. Un poco de imaginación basta. Ese hombrecito, combinado con otros, adquiere distintos significados.

Por ejemplo, (ideograma, ver PDF), dos hombres, será «todo el mundo». Al contrario que un niño chino, si a uno español se le dice «la casa está en la montaña», él, en su sintaxis, traducirá algo como esto: (ideograma, ver PDF)

¿¿¿???. En «está» se habrá perdido porque esta palabra no tiene significado palpable cercano o real. «Está» no existe en su imaginario.

En 2001 un equipo internacional de científicos afirmaba que en todos los casos la base neurológica es la misma, pero se manifiesta de modo distinto según la ambigüedad ortográfica del idioma. El estudio, realizado entre niños de 10 años mostró, que el porcentaje de disléxicos es el doble en Estados Unidos que en Italia. En inglés The pen is on the table se pronunciaría «De pen is on de teibol», o sea, su pronunciación no tiene nada que ver con la grafía. En italiano la misma frase La penna é sul tavolo se pronuncia igual que se escribe, igual que en español: «El boli está sobre la mesa».

A, b, z, ñ, q, n, s, l, c, y, r,f ,s. .. Son signos vacíos y difíciles de entender para las cabezas que funcionan por imágenes.

Cómo se diagnostica

«Imagínate un reguero de hormiguitas que va por su camino y se topan con una piedra. La fila se deshace, las hormiguitas se despistan y los insectos acaban desperdigados de manera desordenada por donde no debieran. Nosotros los disléxicos tenemos huecos sin información en el hardware».

Alfonso Callejas, presidente de la asociación madrileña Disléxicos sin Barreras, con sede en Alcorcón, habla en clave de imagen de la causa primera de cualquier dislexia: una disfunción neuronal que sucede durante la formación del feto. La metáfora de las hormiguitas se refiere al viaje que hacen las neuronas durante la formación del feto desde el tubo neural, donde están las células madre, a la corteza cerebral. En ese proceso de migración siempre se producen errores y por ese motivo cada persona desarrolla algunas habilidades con destreza y otras con torpeza.

En el caso de los disléxicos se podría decir que no todas las neuronas se sitúan en el lugar adecuado y las células mal colocadas no forman conexiones. En esa red de cables las zonas afectadas quedan como un nudo, cada uno de ellos se llama ectopia y permanecerá para siempre en el mismo estado. «Por eso la dislexia se supera, pero no se cura», afirma Callejas. Su asociación desarrolla en su web, www.dislexiasinbarreras.com, esta teoría con un artículo del doctor Franck Ramus, del Laboratorio de Ciencias Cognitivas y Psicolingüísticas de París.

Es, además, una enfermedad congénita. En muchos casos se transmite de padres a hijos. Entre los Callejas no es él el único disléxico. Uno de sus dos hijos, Alberto, de 13 años, también la sufre. Hay más familias de disléxicos entre los miembros de la asociación. José Luis tiene cinco hijos, tres de ellos han heredado de él la enfermedad del baile de las letras y los dos hijos de Charo la padecen también. «Mi marido se enteró de que lo era a los 40. Cuando se la diagnosticaron a mis hijos ató cabos y se dio cuenta de que él también lo era. Antes no se sabía ni lo que era y a mi marido le tocó ser, sencillamente ‘un vago de la clase».

Las claves más visibles para diagnosticar la dislexia son: retraso en el lenguaje, confusión de las palabras que tienen una pronunciación similar, dificultades expresivas, problemas para identificar las letras y los sonidos asociados, historia familiar con problemas de lectoescritura, inconvenientes para descodificar palabras aisladas, dificultades más importantes para leer palabras raras, lectura lenta, con errores y muy laboriosa y dificultades ortográficas y apuros a la hora de nombrar figuras.

Tags

Dislexia en el currículo de Primaria

ANPEANPE-Madrid con la Dislexia: la dislexia en el currículo de Primaria

Post de ANPE

ANPE-Madrid presentará en la Comisión Permanente del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid, el 25 de abril, las objeciones al borrador del Currículo de Primaria que le ha trasladado la asociación Madrid con la dislexia, para sensibilizar a las autoridades educativas sobre la problemática y las necesidades de los alumnos con dislexia, y su tratamiento específico en el Currículo de Primaria.

La problemática de los alumnos con Dificultades Específicas de Aprendizaje —entre los que están los alumnos con dislexia— en el sistema educativa madrileño, es preocupante, por cuanto quedan fuera de la atención y los recursos que se presta a los alumnos con necesidades educativas especiales (ACNEES) al ser considerados como tales, entre los que la atención logopedia es fundamental.

Es preciso que en el Decreto del Currículo de Primaria, o en su caso las órdenes que lo desarrollen, se identifiquen explícitamente la dislexia, la disortografía, la discalculia, la disgrafia y la dislalia como dificultades de aprendizaje específicas, no discapacitantes, para que los centros educativos puedan hacer una detección precoz y adecuar su metodología, los estándares de aprendizaje que concretan los criterios de evaluación del nuevo currículo de Primaria y la adaptación de las pruebas de evaluación de tercero y sexto de primaria, así como las evaluaciones de diagnóstico que determine la Consejería de Educación madrileña, para que las mismas no supongan una barrera infranqueable para estos alumnos que tendrían graves dificultades para realizarlas por escrito.

Su reconocimiento en la nueva normativa sería una llamada de atención a los centros sobre esta problemática, lo que permitiría detectar y atender más pronto a estos alumnos, que no entienden qué les ocurre ni necesitan adaptaciones significativas que modifiquen los contenidos, sino adecuaciones en cuanto a la forma de examinar y la metodología.

La asociación Madrid con la dislexia ha elaborado la guía La dislexia en el aula, un valioso material para el profesorado y los centros escolares.

ANPE-Madrid, sindicato independiente de la enseñanza pública
25 de abril de 2014.
Ver Guía La dislexia en el aula

 

Tags, , , , , , ,

Pedimos Reconocimiento de la Dislexia

logomCDsinmuñecos

LA ASOCIACIÓN MADRID CON LA DISLEXIA propone un reconocimiento de la Dislexia en EL DECRETO DEL CONSEJO DE GOBIERNO por el que se establecen para la Comunidad de Madrid, el currículo, la implantación y la organización de la Educación Primaria.

El borrador, que es consecuencia del imperativo desarrollo de la LO 8/2013 y RD 126/2004, sanciona los principios básicos de la equidad en la educación, de la igualdad de oportunidades, de la inclusión de todos en el sistema educativo.

Este borrador tiende a desarrollar uno de los pilares del sistema educativo que es la Educación Primaria y por ello manifiesta que en esta etapa es esencial el desarrollo del lenguaje oral y escrito y de la aritmética y de la geometría. Afirma de manera expresa que se garantizará, el derecho de los alumnos a una evaluación objetiva, y que su dedicación esfuerzo y rendimiento serán reconocidos mediante los oportunos procedimientos.

El borrador contempla la evaluación prevista al finalizar 6º de Primaria, y en este curso da por resueltas las Dificultades de Aprendizaje; que ni siquiera menciona, denomina o enumera; al señalar que en esta evaluación se procederá a comprobar el grado de adquisición de competencias en materia lingüística y en matemáticas, de acuerdo con las características generales de las pruebas que establezca el gobierno.

Esta Asociación de MADRID CON LA DISLEXIA es consciente de la inexistencia de un diseño por parte del organismo correspondiente de esas pruebas a realizar al finalizar 6º de Primaria, pero también es consciente de que la Consejería de Educación debe realizar el esfuerzo de identificar en el Decreto las Dificultades Específicas de Aprendizaje que no son discapacidades, cuya existencia conoce, es consciente de las mismas, y no pueden ser ocultadas o ignoradas máxime cuando es, precisamente, en esta etapa del aprendizaje escolar donde se manifiesta, se agudiza, y se acompleja al alumno porque no logra llevar su aprendizaje con el mismo ritmo que el resto de sus compañeros. Siendo, además esta etapa donde se les debe proporcionar una terapia de rehabilitación logopédica que en muchas ocasiones se extiende incluso a los dos primeros cursos de la ESO y en los siguientes cursos  precisan de revisiones periódicas,  incluyendo la etapa de Formación Profesional o Bachillerato.

La Consejería de la CAM emplea términos genéricos, vagos e imprecisos,  solventa la cuestión a lo largo del borrador del decreto con lo que denomina Necesidades Específicas de Aprendizaje, pero esa falta de denominación, acrecenta la incertidumbre sobre su regulación. Actualmente suelen englobar dentro de Necesidades Especificas de Aprendizaje a los alumnos con Necesidades Especiales de Educación (ACNEES), quedando los alumnos con dislexia y Dificultades Específicas de Aprendizaje que no son discapacidades fuera de este colectivo. Se debe conocer que es lo que se regula, que es lo que se normaliza a través de la norma, y si se encuadra dentro de esas Dificultades de Aprendizaje la dislexia, la discalculía, dislalia, disgrafía y disortografía y que así se denomine, en caso contrario estamos igual que con la normativa anterior. Esa inexistencia de denominación hace que la norma sea ambigua e inconcreta. Es preciso, que dicho decreto exprese sin ambages, sin complejos, la existencia de Dificultades de Específicas de Aprendizaje que no son discapacidades denominadas dislexia, discalculia, dislalia, disgrafía y disortografía y una vez reconocidas en la norma como existentes va a permitir a los centros educativos conocer mucho más pronto de esa Dificultad Específica de Aprendizaje e identificar y atender cuanto antes a esos niños/as que desconocen que les ocurre, que están sufriendo en el aula, que no entienden porque nadie les ayuda cuando no son ni discapacitados ni incapacitados, viéndose tratados como lo que no son y en ocasiones incluso siendo ignorados dentro del aula porque ese método de enseñanza no es adecuado y necesita otro distinto.

Se alude, en el borrador, a medidas ordinarias de refuerzo y apoyo para solventar las dificultades de aprendizaje, pero como no identifica cuales son esas dificultades de aprendizaje, porque no las denomina, no prevé los elementos compensadores para evitar desigualdades, y ni mucho menos contempla las medidas que se deben de adoptar por los centros educativos que deben someterse a la Ley y a su desarrollo a través de las comunidades autónomas.

Este borrador en su artículo 13 hace referencia a evaluaciones individualizadas con fines diagnósticos pero estas evaluaciones viene a referirse a supuestos distintos a las dificultades que ocasiona las Dificultades Específicas de Aprendizaje que no son discapacidades como la dislexia, la discalculia, dislalia, disgrafía y disortografía.

Es quizás el artículo 17 el único que alude a las Dificultades Específicas de Aprendizaje (no discapacidades) como la  dislexia, la discalculia, la dislalia, disgrafía y la disortografía pues hace referencia a la atención a la diversidad, que no es más que ese cajón de sastre poco definido. Este artículo 17 hace referencia a que se debe de facilitar el aprendizaje de aquellos alumnos que necesiten una atención educativa diferente por tener Necesidades Educativas Especiales, Dificultades Específicas de Aprendizaje, TDAH, Altas Capacidades Intelectuales, incorporación tardía al sistema educativo, o condiciones personales o de historia escolar. Este es el único artículo donde se distingue entre Necesidades Educativas Especiales y Dificultades Específicas de Aprendizaje.  Haciendo que se interprete una vez más y como viene siendo habitual, que los alumnos con Dificultades Específicas de Aprendizaje no pertenecen al colectivo de Necesidades Especiales de Educación y no pueden beneficiarse ni de sus recursos, ni de sus ayudas, ni de sus adaptaciones o adecuaciones. Los alumnos con Dificultades Específicas de Aprendizaje son alumnos que no necesitan adaptaciones significativas, que necesitan unas adecuaciones en cuanto a la forma de examinar y a la metodología, pero los contenidos no necesitan ser modificados en ningún momento. Estos alumnos presentan Dificultades Específicas de Aprendizaje que no son discapacidades, por lo que no se pueden incluir tampoco dentro del colectivo de alumnos con discapacidad.

Señala este precepto en su párrafo siguiente que la Consejería dispondrá de los medios necesarios para que todos los alumnos alcancen el nivel adecuado en las competencias del currículo y los objetivos generales de la educación primaria.

Como se ha dicho, quizás sea este el único precepto que menciona la existencia de alumnos con Dificultades Específicas de Aprendizaje, insistimos no discapacidades. Pero al igual que en la normativa anterior no se identifica, no se denomina a esas Dificultades Específicas de Aprendizaje con su nombre real, y conocido por todos como dislexia, discalculia, dislalia, disgrafía y disortografia.

La plena identificación de la dificultad no es un capricho de esta asociación MADRID CON LA DISLEXIA. Es un requisito necesario por cuanto supone el reconocimiento normativo de la dislexia, de la discalculia, de la dislalia, de la disgrafía o de la disortografía y una vez denominada, será más fácil disponer de los medios necesarios para que estas Dificultades Específicas de Aprendizaje puedan ser compensadas con los sistemas adecuados.

Esta Asociación MADRID CON LA DISLEXIA entiende que la Consejería de Educación de Madrid debe en sus Decretos de desarrollo de la LOMCE hacer efectiva esa atención a la diversidad, reconociendo expresamente las denominaciones dislexia, discalculia, dislalia, disgrafía y disortografía. Está obligada a fijar unos criterios de evaluación basados en estas Dificultades Específicas de Aprendizaje  tanto en Primaria, como en Secundaria, como Bachillerato, Formación Profesional, revalidas y Pruebas de Acceso a la Universidad.

La intención del legislador es una educación integradora, inclusiva, garantizando la igualdad de oportunidades, y en base a ello debe dentarse el  Decreto que desarrolla el Curriculum de Educación Primaria para la Comunidad de Madrid .

Para bajar el archivo: Propuesta McDISLEXIA

Tags, , , , , , , , , , , , , , ,

¿Te presentas a la PAU este curso?

PAU¿En Madrid?

 ¿Tienes dislexia?

¿Conoces tus derechos?

Si quieres saber más contacta con nosotros en madrid@dismail.org

¡Rápido, te queda poco tiempo!

Tags, , ,