Entrevista con María Sanz-Pastor

Entrevista con María Sanz-Pastor

MariaOspino

Compartimos este vídeo de la Presidenta de Madrid con la Dislexia realizado por Margarita Ospina, para que la gente entienda que es IMPORTANTE hacer cosas para CAMBIAR EL MUNDO y no quedarse pasivos ante las cosas porque son difíciles de cambiar, SEGUIMOS LUCHANDO. Gracias María.

https://vimeo.com/93504951

 

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Intervención en TEDxSalónMadrid

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Intervención de Madrid con la Dislexia en La Casa Encendida para el evento TEDxSalónMadrid el pasado Noviembre, durante la conversación sobre la ponencia de Luz Rello en TEDxMadrid.

Pincha aquí ver el video de la Casa Encendida.

 

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CSI-F organiza jornada sobre la dislexia

csifponencias

CONOCE LA DISLEXIA
8 de mayo a las 18h en la Calle Alameda

ENTRADA LIBRE

Os invitamos a una jornada organizado por el CSI-F en colaboración con la asociación Madrid con la Dislexia para conocer más sobre la dislexia.

*Para ver el flyer en tamaño mayor, pincha sobre la imagen.

CSI-F organiza una jornada sobre la dislexia y su incidencia en el aprendizaje de los niños

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-F) organiza una jornada para dar a conocer la dislexia, el modo en que afecta este trastorno en el aprendizaje de los niños y su influencia en el estado emocional de los alumnos. El foro, que lleva por título “Conoce la dislexia”, se celebrará este jueves, 8 de mayo, a partir de las 18.00 horas en el Centro Magister de Madrid (C/ Alameda, 14).

CSI-F Enseñanza Madrid y la asociación Madrid con la Dislexia son los promotores de esta jornada divulgativa sobre la dislexia, en la que participan la presidenta de la Fundación Montessori sin Fronteras, María Altieri; la fundadora de ForDyslexia Kathryn Hart; el profesor de Ciencias de la Educación del CES Don Bosco Rubén Iduriaga, y la presidenta de Madrid con la Dislexia, María Sanz-Pastor Moreno de Alborán.

Una definición sencilla de la dislexia es el problema para aprender a leer de niños cuyo cociente intelectual es normal y no presentan otras dificultades físicas, pedagógicas o psicológicas. Los problemas principales suelen ser el reconocimiento de palabras y la fluidez en la lectura, así como la ortografía y la escritura.

En cambio, existen varios mitos en torno a la dislexia: por ejemplo, no “leen al revés” como algunos creen; no se trata de una enfermedad y, por tanto, no existe una cura; y no es cierto que las personas con dislexia tengan un menor nivel de inteligencia. Los problemas de aprendizaje pueden afectar a la autoestima de una persona con este trastorno, sobre todo cuando, con los años, sus compañeros le superan en las habilidades y dominio de la lectura.

En la jornada de este jueves se presentarán algunas recomendaciones, tanto para padres como para docentes, para ayudar a estas personas a lograr el éxito escolar. Asimismo, se expondrá la petición formulada a la Comunidad de Madrid para que reconozca la dislexia en sus decretos de desarrollo de la LOMCE y establezca unos criterios de evaluación basados en estas dificultades específicas de aprendizaje.

Qué: Foro “Conoce la Dislexia”, organizado por CSI-F Enseñanza Madrid y Madrid con la Dislexia.

Cuándo: Jueves 8 de mayo a las 18.00 horas.

Dónde: Centro Magister, C/ Alameda, 14, Madrid (detrás del Caixa Fórum).

Para entrevistas e información adicional: 646 816 965 (Antonio Moreno)

 

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En el cerebro de un disléxico

Artículo apareció originalmente en El Pais 5 DIC 2013 

Una investigación demuestra que los afectados por el trastorno tienen menos conectados los módulos lingüísticos de la mente

El hallazgo cambia la forma de entender y abordar la patología

 5 DIC 2013 – 19:18 CET14
Recreación con modelos de un momento de trabajo con un niño disléxico. / GETTY

La dislexia es cualquier cosa menos un trastorno raro: se estima que afecta al 10% de la población, o 700 millones de personas en el mundo. Décadas de investigaciones psicológicas han localizado el problema en las representaciones fonéticas del cerebro, que estarían distorsionadas en los disléxicos. Un estudio de imagen cerebral con 22 voluntarios sin este trastorno y 23 disléxicos demuestra ahora que las representaciones fonéticas en el cerebro están completamente intactas, y que la verdadera razón de la dislexia es un déficit en su conexión con las otras 13 áreas cerebrales implicadas en el procesamiento de alto nivel del lenguaje. Las terapias del futuro deberán basarse, proponen los autores, en mejorar esa conectividad.

Décadas de estudios culpaban a las representaciones fonéticas

La dislexia consiste en una dificultad para aprender a leer con fluidez y comprendiendo bien el texto, pese a que los afectados tienen una inteligencia no verbal normal, o a menudo alta. La disfunción no es específica de la lectura, porque el disléxico suele encontrar la misma dificultad para procesar el lenguaje hablado, y para pronunciarlo. Los psicólogos han localizado el problema en el cartógrafo cerebral que se ocupa de clasificar el magma sonoro del mundo real como un mapa de solo unas decenas de fonemas, las unidades básicas de cualquier lenguaje humano.

Radiografía de la dislexia

  • La dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura, de carácter persistente y específico, que se da en niños que no presentan ningún impedimento físico, psíquico ni sociocultural.
  • Es la causa más común de las dificultades de leer, escribir y deletrear.
  • Unos 700 millones de personas, el 10% de la población, son disléxicas.
  • Uno de cada cinco estudiantes tiene dificultades para el aprendizaje.
  • Menos de un tercio de los niños con problemas de lectura reciben tratamiento específico en las escuelas.
  • Afecta a un mayor número de hombres que de mujeres.
  • La dislexia tiene un fuerte componente hereditario.
  • Los disléxicos ven afectada su coordinación motora, el cálculo mental, la concentración y la organización personal.
  • Es habitual que presenten hiperactividad, dispraxia o déficit de atención asociados al trastorno.
  • Un estudio de 2012 apuntaba a que los nacidos en otoño que comienzan el colegio a una menor edad presentan un mayor índice de afectación.
  • Idiomas como el español, con una fonética más regular, dificultan la detección de la dislexia. En inglés, por ejemplo, donde a una letra le corresponden varios sonidos, el diagnóstico es más precoz.

Las letras del lenguaje escrito son intentos humanos de mapear los fonemas como símbolos, más o menos acertados en según qué lengua. Pero mientras que la facultad del habla está en los genes —es uno de los grandes patrimonios genéticos comunes a toda la humanidad—, la escritura es una invención con solo unos milenios de historia.

Los fonemas están en los genes, y las letras están en la cultura. Pero la dificultad de leer del disléxico no tiene que ver con la visión de las letras, sino con los fonemas que las letras significan. De ahí que una dificultad de lectura tenga un fuerte componente genético. La dislexia tiende a agruparse en familias, y es el triple de común en hombres que en mujeres.

El neurocientífico Bart Boets y sus colegas de la Universidad Católica de Lovaina, el University College de Londres, la Universidad de Oxford y elETH de Zúrich han utilizado las técnicas más avanzadas para examinar el cerebro en acción de una muestra notable (45 personas) de voluntarios disléxicos y normales (entiéndase normales en el sentido de que representan al 90% de la población mundial). Ello incluye la resonancia magnética funcional, que cartografía (o ilumina) las zonas del cerebro activas mientras el paciente hace tareas de lectura y demás, y las modernas técnicas de computación que permiten detectar la conectividad entre unas zonas y otras: tanto las conexiones estructurales, o estables, como las funcionales que dependen de la tarea. Presentan sus resultados en Science.

La dislexia afecta al 10% de la población, unos 700 millones de personas

Estas técnicas de alta resolución biológica les han permitido ver lo que pasa en las partes relevantes del cerebro mientras los disléxicos y los controles procesan el lenguaje. Como casi toda facultad mental, la representación de los fonemas ocupa un lugar concreto e identificable en el córtex cerebral: por una vez donde cabría esperar, cerca de las orejas, y llamado córtex auditivo primario y secundario. La actividad cerebral allí se ha revelado tan robusta y precisa en los disléxicos como en los controles. Hasta aquí la resonancia magnética funcional.

Pero los mapas de conectividad han revelado una diferencia consistente entre los dos grupos de voluntarios. Los mapas de fonemas (el córtex auditivo primario y secundario) se conectan normalmente con fuerza a las áreas lingüísticas de alto nivel, situadas en otra estructura distinta, el giro frontal inferior, cerca de la sien. Aquí se cuecen los análisis sintácticos y las asignaciones semánticas que se estudian en la escuela, y que son las que dan sentido al lenguaje. Es la conexión del córtex auditivo con estos procesadores de alto nivel la que está debilitada en las personas disléxicas.

Los afectados tienen problemas para aprender a leer y para hablar

No todos los neurocientíficos están convencidos, sin embargo, de que la dislexia sea por completo independiente de la representación fonética, o habilidad para distinguir claramente un fonema de otro. El neurólogo Michael Merzenich, de la Universidad de California en San Francisco, señala en la revista Science que “décadas de trabajo muy extenso y convincente” han mostrado que las personas con dislexia distinguen las representaciones fonéticas con menos fidelidad de lo normal. Merzenich y otros científicos no relacionados con el estudio consideran que las distinciones fonéticas utilizadas en la investigación de Lovaina no son lo bastante finas.

Pero otros expertos sí parecen más impresionados por el nuevo trabajo, como el científico cognitivo Franck Ramus, de la École Normale Supérieure de París: “Es el estudio más concluyente que he visto en el campo en los últimos cinco años; los resultados, de ser ciertos, modifican nuestro entendimiento de la dislexia de manera notable”. Ramus ve implicaciones para los programas de entrenamiento auditivo que se usan actualmente contra la dislexia.

Algunos científicos cuestionan las conclusiones del trabajo

“En las sociedades alfabetizadas actuales”, dice Boets, el primer autor del estudio, “las dificultades para leer y escribir no solo afectan a la educación y el desarrollo cognitivo, sino que también tienen un gran impacto en el bienestar socio-emocional, las oportunidades de trabajo y otros aspectos”.

El neurocientífico de Lovaina explica que, en la mayoría de las lenguas, el sistema de escritura es alfabético, o una correspondencia entre las unidades básicas del habla (los fonemas) y los símbolos visuales (letras o grafemas). La mayoría de los niños pueden así aprender a leer y escribir estudiando las reglas de correspondencia entre fonemas y grafemas. “Pero este proceso requiere cierto entendimiento de la estructura sonora, o fonológica, del lenguaje, y aquí es donde reside la dificultad de los disléxicos”, concluye Boets.

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¿Tal vez tu hijo es disléxico y nadie lo sabe?

Este artículo apareció en diario El Pais en 2008, pero sigue teniendo relevancia. Aquí lo republicamos entero

 

¿Tal vez tu hijo es disléxico y nadie lo sabe?

El trastorno es casi clandestino en muchos colegios – La dislexia puede alcanzar a casi el 10% de la población y está plenamente diagnosticada en EE UU y Reino Unido

  • Por qué en China hay menos disléxicos
  • Cómo se diagnostica

MARUXA RUIZ DEL ÁRBOL 13 MAR 2008

Si Bill Gates hubiera estado escolarizado en España el mundo tal vez no conocería Windows. Es disléxico. Y mientras el sistema escolar de EE UU detecta y cuida de manera precoz al 10% de personas que, de forma leve o severa padecen este trastorno, en España los profesores no reciben formación específica para aprender a guiarse frente a un alumno que no consigue plasmar en nuestro alfabeto las ideas, a lo mejor brillantes, que bullen en su cabeza.

El Brot de Barcelona es el único colegio especializado en dislexia de España

Einstein y Pablo Picasso fueron disléxicos. También Boris Izaguirre

Daniel Ottman pasó por tres depresiones antes de saber, a los 17, que era disléxico

En la Universidad de Oxford, 500 disléxicos reciben becas y ayudas

Las asociaciones, jóvenes y con escasa ayuda, dan la voz de alarma. Reconocen que la Ley Orgánica de Educación (LOE) fue la primera ley que, en 2006, desveló en un papel oficial la existencia de este mal silencioso. A pesar del avance, en el día a día de unos centros educativos gestionados por las comunidades autónomas, miles de niños no encuentran el apoyo necesario para adaptar el caos creativo de su cabeza a la rigidez de los planes escolares que están obligados a seguir. Sumidos en la clandestinidad de su enfermedad son fácil pasto del fracaso escolar y se les hace pasar por vagos e ignorantes.

No hay estudios fiables en España sobre el número de personas que padecen este trastorno de aprendizaje. La Federación Española de Disléxicos (FEDIS) basa sus cifras las de la Unión Europea, que estima en 38 millones los ciudadanos del Viejo Continente que sufren esta patología. Proyectando el cálculo, entre un 10% y un 15% de los españoles padecería en algún grado esta disfunción. Pero María Pàrraga, directora de la fundación que regenta el único colegio para disléxicos que hay en España, El Brot de Barcelona, hace una estimación distinta, calcula que el 3% de los fracasados escolares son disléxicos. La necesidad de recurrir a la cuenta de la vieja para hacer esta estimación es una buena prueba de la invisibilidad de los disléxicos en las aulas. “En todo caso son más de los que los colegios aciertan a reconocer” afirma el presidente de FEDIS, Iñaki Muñoz.

La logopeda Maribel Martín, del estudio Eduvoz, explica en lenguaje técnico las claves de la disfunción. La dislexia es “un trastorno neuronal en la lecto-escritura que dificulta en distintos grados la capacidad para distinguir y memorizar las letras o grupos de letras, el ritmo y orden de su colocación para formar las palabras y produce una mala estructuración de las frases, lo que afecta tanto a la lectura como a la escritura. Los disléxicos tienen dificultades para aprender a leer y a escribir, pero no padecen retraso mental ni carencias del entorno socioeducativo”.

En el mundo de un disléxico, esta perorata científica se siente de otra manera: en la cabeza una mancha de color sangre y en la mano un lápiz inmóvil, incapaz de asociar el carmín con las letras R-O-J-O. Sucedió hace años, en la cabeza y en la mano de Alair, una niña que quiso escribir la dirección de su amiga María Rojo y no pudo. Fue sólo una anécdota más, un nuevo paso del torpe baile de imágenes, números y letras en el que vive. Para ella rojo (el color), rojo (el sonido) y rojo (la unión de letras y sílabas que describen en castellano la mancha bermellón que distingue en su cabeza), son conceptos separados. Le cuesta establecer la relación entre lo que ve, lo que pronuncia y lo que escribe. A veces no consigue asociarlos porque, aunque comprenda perfectamente el concepto, es incapaz de descifrar el lenguaje escrito. El mundo está codificado en un lenguaje que ella no puede entender.

Pàrraga dice que el mayor lastre de esta disfunción es su naturaleza introspectiva y silenciosa. “El disléxico no es un alumno espectacular. Tiene buen cociente intelectual y muchos son capaces de buscar recursos para salir adelante. Su discapacidad se esconde incluso a los ojos de quien la sufre porque la percepción de las cosas siempre ha sido igual. Para ellos es lo normal, el desorden de siempre. Ven las letras del revés, se les apelotonan ante la vista como una tormenta alfabética. Se concentran, pero no entienden. Se aburren, desconectan, se despistan, les regañan, se concentran, no entienden, se despistan, les regañan, no entienden…

Muchos personajes célebres han sido y son disléxicos: el que fue el primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill, el pintor Pablo Picasso o Boris Izaguirre, el presentador de televisión que el año pasado quedó finalista al Premio Planeta…del mismísimo Albert Einstein sus profesores decían que “era lento mentalmente, poco sociable y divagaba constantemente en sus estúpidos sueños”, según relató su hijo Hans Albert Einstein en una entrevista. Pero en la evolución de la vida del común de los disléxicos, la frontera entre el éxito y el fracaso es demasiado estrecha. Daniel Ottaman es Canario. Tiene 19 años, estudia biología y hace sólo tres le diagnosticaron dislexia. Aquella jornada fue la primera que oyó la palabra que daba una explicación a su calvario. “Había pasado por tres depresiones y por varios ataques de ansiedad y ese día entendí que todo lo que me sucedía tenía una explicación y que no era tonto”, comenta.

María Pàrraga, afirma que los países anglosajones son un paraíso para las personas que sufren esta disfunción y un ejemplo para el resto. Allí su tratamiento está normalizado hasta tal punto que los contenidos de las clases no sólo se guardan en libros sino también en soportes interactivos donde el conocimiento está explicado en clave de imagen. Tanto en Reino Unido como en EE UU la dislexia es considerada una discapacidad por lo que quienes la sufren tienen derecho a becas y ayudas. En la Universidad de Oxford, por ejemplo, hay 20.000 estudiantes. De ellos 1.020 son discapacitados, el 48% disléxicos. En cambio, en la Universidad Autónoma de Madrid tan sólo 115 de sus 28.000 estudiantes están registrados como minusválidos. Ninguno es disléxico porque en España no se contempla como discapacidad.

Igual que en las aulas, los disléxicos han sufrido las consecuencias de la clandestinidad de su dolencia en el marco legal español. La LOE reconoció por primera vez en 2006 la existencia de esta enfermedad silenciosa bajo el nombre de “Alumnado con necesidades educativas específicas”. Las necesidades educativas especiales (niños discapacitados o con problemas de conducta) ya estaban recogidas en la anterior ley, la LOGSE.

Pero, según la FEDIS, los beneficios del reconocimiento no han llegado mucho más allá del papel. Uno de los redactores de la LOE, Juan López, subdirector general de Ordenación Académica del Ministerio Educación, defiende que la incorporación de la dislexia al ordenamiento ha sido un gran avance, aunque es consciente de que, desde 2006, no ha habido tiempo para recoger sus beneficios.

López remite a los artículos 71 y 72 donde se exige a las comunidades autónomas que dispongan de los medios y recursos necesarios “para que todo el alumnado alcance el máximo desarrollo personal, intelectual, social y emocional”. La responsabilidad de su aplicación está transferida a las comunidades, pero, “en caso de que no se esté cumpliendo, los ciudadanos pueden poner una denuncia. Por ahora no hemos recibido ninguna”.

A partir de la aprobación de la ley se ha establecido un sistema de detección distinto en primaria y en secundaria. Mientras en secundaria es obligatorio que haya un equipo de tres orientadores en cada centro, en primaria (el periodo donde se debería de detectar la dislexia) los llamados servicios de atención temprana, trabajan fuera del colegio. Visitan periódicamente “los 12 ó 13 centros de cada distrito”. “Detectan los niños con necesidades especiales o específicas y, dependiendo sus características, la plantilla de profesores se refuerza con psicólogos, fisioterapeutas o logopedas”.

Las islas son las autonomías pioneras en desarrollar los artículos 71 y 72. Baleares introdujo hace cuatro años, la Selectividad para disléxicos. Los alumnos tienen más tiempo para la prueba, los profesores leen las preguntas al alumno y en la corrección no cuentan la ortografía. De los 3.438 alumnos que se examinaron en 2007, ocho solicitaron esta prueba especial.

En Canarias, el 30 de enero se aprobó una resolución que exige este mismo tratamiento tanto en los exámenes de primaria como en los de secundaria. Además, pusieron en marcha hace un año cursos de formación en dislexia para cuarenta profesores en Las Palmas y otros tantos en Tenerife.

Dentro de la Península no existen normativas específicas. Desde la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid reconocen que no existe ninguna titulación que especialice al profesorado, pero matizan que 425 especialistas en educación y lenguaje trabajan en colegios públicos de la capital. En el País Vasco se está formando una comisión técnica para dar respuesta a la dislexia y a la disgrafía. La formarán representantes de la universidad, el departamento de Educación del Gobierno Vasco, la asociación de disléxicos Dislebi y miembros del Berritzegune, un órgano de asesores educativos.

El secretario general de la Federación de Enseñanza de CC OO, José Campo, manifiesta que, además, “es fundamental reducir el ratio alumno/profesor en las escuelas para garantizar la atención personalizada de este alumnado”. En una clase donde hay un profesor y 30 alumnos “es difícil que el docente detecte y atienda los casos especiales”.

Encarna Peyús, experta en dislexia del colegio Montserrat en el barrio de Orcasitas de Madrid, afirma que encontrar un colegio preparado para diagnosticar la disfunción es cuestión de suerte. “Si afirmamos que es crítico que el niño sea diagnosticado precozmente para poder ser tratado, su futuro queda supeditado a que la fortuna le permita ingresar en un colegio que disponga especialistas”. Si no le toca esta lotería, sólo la sensibilidad y el dinero de sus padres pueden salvarle de un fracaso seguro.

Respecto al método a utilizar, Irene Herranz afirma que, “todos los niños disléxicos necesitan aprender a leer, pero cada uno a su ritmo, no hay que machacar más su debilidad sino enseñarles caminos alternativos para llegar al mismo sitio. Lo que necesitan es experimentar y manipular su entorno”. Su inteligencia les aparta de los planes de educación especial, hace su problema invisible a los ojos de sus profesores y su incapacidad para leer en un sistema que se sostiene en la lectura les frustra y les margina. El silencio de la dislexia no perdona.

Por qué en China hay menos disléxicos

No es casualidad que en China el número de disléxicos sea mucho menor que en España. Muchos de sus ideogramas son fáciles de entender con un poco de intuición. Expresan imágenes y no letras, formas inventadas y vacías de contenido por sí mismas como nuestro alfabeto.

Cuando un niño chino ve (ideograma, ver PDF) es capaz de interpretar “hombre” si cualquier adulto le ha explicado antes que ese signo es la simplificación del dibujo de una persona. Un poco de imaginación basta. Ese hombrecito, combinado con otros, adquiere distintos significados.

Por ejemplo, (ideograma, ver PDF), dos hombres, será “todo el mundo”. Al contrario que un niño chino, si a uno español se le dice “la casa está en la montaña”, él, en su sintaxis, traducirá algo como esto: (ideograma, ver PDF)

¿¿¿???. En “está” se habrá perdido porque esta palabra no tiene significado palpable cercano o real. “Está” no existe en su imaginario.

En 2001 un equipo internacional de científicos afirmaba que en todos los casos la base neurológica es la misma, pero se manifiesta de modo distinto según la ambigüedad ortográfica del idioma. El estudio, realizado entre niños de 10 años mostró, que el porcentaje de disléxicos es el doble en Estados Unidos que en Italia. En inglés The pen is on the table se pronunciaría “De pen is on de teibol”, o sea, su pronunciación no tiene nada que ver con la grafía. En italiano la misma frase La penna é sul tavolo se pronuncia igual que se escribe, igual que en español: “El boli está sobre la mesa”.

A, b, z, ñ, q, n, s, l, c, y, r,f ,s. .. Son signos vacíos y difíciles de entender para las cabezas que funcionan por imágenes.

Cómo se diagnostica

“Imagínate un reguero de hormiguitas que va por su camino y se topan con una piedra. La fila se deshace, las hormiguitas se despistan y los insectos acaban desperdigados de manera desordenada por donde no debieran. Nosotros los disléxicos tenemos huecos sin información en el hardware”.

Alfonso Callejas, presidente de la asociación madrileña Disléxicos sin Barreras, con sede en Alcorcón, habla en clave de imagen de la causa primera de cualquier dislexia: una disfunción neuronal que sucede durante la formación del feto. La metáfora de las hormiguitas se refiere al viaje que hacen las neuronas durante la formación del feto desde el tubo neural, donde están las células madre, a la corteza cerebral. En ese proceso de migración siempre se producen errores y por ese motivo cada persona desarrolla algunas habilidades con destreza y otras con torpeza.

En el caso de los disléxicos se podría decir que no todas las neuronas se sitúan en el lugar adecuado y las células mal colocadas no forman conexiones. En esa red de cables las zonas afectadas quedan como un nudo, cada uno de ellos se llama ectopia y permanecerá para siempre en el mismo estado. “Por eso la dislexia se supera, pero no se cura”, afirma Callejas. Su asociación desarrolla en su web, www.dislexiasinbarreras.com, esta teoría con un artículo del doctor Franck Ramus, del Laboratorio de Ciencias Cognitivas y Psicolingüísticas de París.

Es, además, una enfermedad congénita. En muchos casos se transmite de padres a hijos. Entre los Callejas no es él el único disléxico. Uno de sus dos hijos, Alberto, de 13 años, también la sufre. Hay más familias de disléxicos entre los miembros de la asociación. José Luis tiene cinco hijos, tres de ellos han heredado de él la enfermedad del baile de las letras y los dos hijos de Charo la padecen también. “Mi marido se enteró de que lo era a los 40. Cuando se la diagnosticaron a mis hijos ató cabos y se dio cuenta de que él también lo era. Antes no se sabía ni lo que era y a mi marido le tocó ser, sencillamente ‘un vago de la clase”.

Las claves más visibles para diagnosticar la dislexia son: retraso en el lenguaje, confusión de las palabras que tienen una pronunciación similar, dificultades expresivas, problemas para identificar las letras y los sonidos asociados, historia familiar con problemas de lectoescritura, inconvenientes para descodificar palabras aisladas, dificultades más importantes para leer palabras raras, lectura lenta, con errores y muy laboriosa y dificultades ortográficas y apuros a la hora de nombrar figuras.

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